Foto 1. El obispo de Vic, Josep Torras i Bages, al frente de los prelados que visitaron la Colonia Güell el 1 de diciembre de 1910. Detrás de él se puede ver a Eusebi Güell y Antoni Gaudí conversando con el resto de los obispos. Fotografía de Nonell.
Foto 2. Eusebi Güell y Antoni Gaudí recibiendo a los prelados que visitaron la Colonia Güell el 1 de diciembre de 1910. El obispo de Vic, Josep Torras i Bages, encabeza la comitiva y, detrás de él, se encuentra el obispo de Barcelona, Joan Josep Laguarda, quien saluda con el sombrero al pasar entre Güell y Gaudí. Fotografía de Nonell.
Foto 3. El obispo Josep Torras i Bages inaugurando el monumento a Manuel Milà i Fontanals en Vilafranca del Penedès (1912).
Foto 4. Jordi Bonet i Armengol en la Universidad de Barcelona, presentando el proyecto del monumento al obispo Torras i Bages durante el I Congreso Mundial Gaudí en 2014.
No se puede dejar de mencionar a un ilustre penedesense que fue íntimo amigo de Gaudí: el obispo Josep Torras i Bages (Les Cabanyes, 1846 – Vic, 1916), quien ejerció una profunda influencia sobre el arquitecto a lo largo de toda su vida, tanto personalmente como a través de su labor en el Cercle Artístic de Sant Lluc, la Unió Catalanista y la Lliga Espiritual de la Mare de Déu de Montserrat.
Gaudí le rindió homenaje en numerosas ocasiones. Así, diseñó el báculo para su consagración episcopal y le dedicó un monumento que debía situarse en la fachada de la Pasión de la Sagrada Familia de Barcelona. En la realización de dicho báculo también intervino el escultor Josep Llimona, amigo y colaborador habitual de Gaudí, cuya obra está presente en Vilafranca, con un busto de un joven en mármol blanco conservado en el VINSEUM y el conjunto escultórico del Descendimiento de la Cruz en la cripta de Santa Maria.
La estrecha amistad entre Gaudí y Torras i Bages se extendió también al colaborador del prelado, el jesuita Ignasi Casanovas i Camprubí. En 1905, el obispo encargó a Gaudí un informe sobre las pinturas de Josep Maria Sert destinadas a decorar la catedral de Vic, encargo que repetiría en 1915 en relación con la finalización de la catedral de Manresa.
En 1910, con motivo de la celebración del centenario del nacimiento de Jaume Balmes, el arquitecto realizó dos monumentales farolas-obelisco en la plaza Mayor de Vic.
El obispo falleció en 1916 y el padre Casanovas organizó un acto en su memoria en el colegio de los jesuitas de Barcelona. Para presidir este acontecimiento, se encargó a Gaudí el diseño de un busto de Torras i Bages, que el escultor Joan Matamala ejecutó en yeso y Joan Llimona policromó.
Gaudí trasladó el busto a la Sagrada Familia, pues tenía la intención de incorporarlo al monumento dedicado al obispo que había dibujado en 1911 para la fachada de la Pasión del templo. Lamentablemente, tanto el busto como el dibujo desaparecieron durante el incendio de 1936.
El arquitecto Jordi Bonet i Armengol reconstruyó el proyecto del monumento y lo presentó en el marco del I Congreso Mundial Gaudí, organizado por The Gaudí Research Institute en la Universidad de Barcelona en 2014.
En 1931 se inició la causa de beatificación del obispo Torras i Bages, cuyo vicepostulador fue el padre Casanovas. Hasta la fecha, Torras i Bages todavía no ha sido beatificado y su monumento en la Sagrada Familia no se ha ejecutado.
En 1893, Joan Llimona, Josep Llimona, Antoni Utrillo y Alexandre de Riquer fundaron el Cercle Artístic de Sant Lluc siguiendo las directrices del obispo Josep Torras i Bages. Este nuevo centro cultural nació como reacción al anticlericalismo promovido por el Modernismo y se caracterizó por su estricta moral católica, el culto a la familia y el anhelo de vivir con la humildad de los gremios medievales.
Estos ideales también atrajeron a artistas aconfesionales y marcarían los inicios del Noucentisme. Entre los demás miembros destacados del Cercle se encontraban el propio Gaudí, Dionís Baixeras, Iu Pascual, Joaquim Renart, Joaquim Torres Garcia, Josep Pijoan, Feliu Elias, Darius Vilàs, Francesc Galí y Eugeni d’Ors.
Años más tarde, los seguidores de Gaudí acabarían recibiendo la influencia de las propuestas clásicas mediterráneas del pionero del Noucentisme, Eugeni d’Ors i Rovira (Barcelona, 1881 – Vilanova i la Geltrú, 1954).
ENG
Photo 1. The Bishop of Vic, Josep Torras i Bages, leading the prelates who visited Colònia Güell on 1 December 1910. Behind him, Eusebi Güell and Antoni Gaudí can be seen conversing with the other bishops. Photograph by Nonell.
Photo 2. Eusebi Güell and Antoni Gaudí welcoming the prelates who visited Colònia Güell on 1 December 1910. The Bishop of Vic, Josep Torras i Bages, leads the procession, followed by the Bishop of Barcelona, Joan Josep Laguarda, who raises his hat in greeting as he passes between Güell and Gaudí. Photograph by Nonell.
Photo 3. Bishop Josep Torras i Bages inaugurating the monument to Manuel Milà i Fontanals in Vilafranca del Penedès (1912).
Photo 4. Jordi Bonet i Armengol at the University of Barcelona, presenting the project for the monument to Bishop Torras i Bages during the First Gaudí World Congress in 2014.
One cannot overlook another distinguished figure from the Penedès who was a close friend of Gaudí: Bishop Josep Torras i Bages (Les Cabanyes, 1846 – Vic, 1916). He exerted a profound influence on the architect throughout his life, both personally and through his involvement in the Cercle Artístic de Sant Lluc, the Unió Catalanista and the Lliga Espiritual de la Mare de Déu de Montserrat.
Gaudí paid tribute to him on numerous occasions. He designed the crosier for his episcopal consecration and dedicated a monument to him that was intended for the Passion Façade of the Sagrada Família in Barcelona. The sculptor Josep Llimona, a friend and frequent collaborator of Gaudí, also contributed to the creation of the crosier. His works can be found in Vilafranca, including a white marble bust of a young man preserved at VINSEUM and the sculptural ensemble of the Descent from the Cross in the crypt of Santa Maria.
The close friendship between Gaudí and Torras i Bages also extended to the bishop’s collaborator, the Jesuit Ignasi Casanovas i Camprubí. In 1905, the bishop commissioned Gaudí to prepare a report on Josep Maria Sert’s paintings intended to decorate Vic Cathedral. He entrusted him with a similar commission in 1915 concerning the completion of Manresa Cathedral.
In 1910, to commemorate the centenary of the birth of Jaume Balmes, the architect created two monumental obelisk-shaped street lamps in Vic’s main square.
The bishop died in 1916, and Father Casanovas organised a commemorative event in his honour at the Jesuit school in Barcelona. To preside over the occasion, Gaudí was commissioned to design a bust of Torras i Bages, which was executed in plaster by the sculptor Joan Matamala and polychromed by Joan Llimona.
Gaudí took the bust to the Sagrada Família, intending to incorporate it into the monument dedicated to the bishop that he had designed in 1911 for the temple’s Passion Façade. Unfortunately, both the bust and the drawing were lost in the fire of 1936.
The architect Jordi Bonet i Armengol reconstructed the monument’s design and presented it during the First Gaudí World Congress, organised by The Gaudí Research Institute at the University of Barcelona in 2014.
In 1931, the cause for the beatification of Bishop Torras i Bages was initiated, with Father Casanovas serving as vice-postulator. To date, Torras i Bages has not been beatified, and his monument at the Sagrada Família has never been built.
In 1893, Joan Llimona, Josep Llimona, Antoni Utrillo and Alexandre de Riquer founded the Cercle Artístic de Sant Lluc, following the principles advocated by Bishop Josep Torras i Bages. This new cultural institution emerged as a reaction against the anticlericalism associated with Modernisme and was characterised by its strict Catholic morality, its emphasis on family values and its aspiration to embrace the humility of medieval guilds.
These ideals also attracted non-denominational artists and would help shape the beginnings of Noucentisme, the early twentieth-century Catalan cultural movement. Other prominent members of the Cercle included Gaudí himself, Dionís Baixeras, Iu Pascual, Joaquim Renart, Joaquim Torres Garcia, Josep Pijoan, Feliu Elias, Darius Vilàs, Francesc Galí and Eugeni d’Ors.
Years later, Gaudí’s followers would also come under the influence of the Mediterranean classical ideals championed by the pioneer of Noucentisme, Eugeni d’Ors i Rovira (Barcelona, 1881 – Vilanova i la Geltrú, 1954).