Foto 1. Retrato de Gaietà Vidal i de Valenciano, obra de P. Ross, publicado en «Narració descriptiva de la festa major de Vilafranca del Panadés» (1912).

Foto 2. Eduard Vidal i de Valenciano, retratado por Antoni Esplugas, 1898-1899.

Al llegar a Barcelona para estudiar arquitectura, Gaudí se convirtió en un asiduo de las tertulias del Café Pelayo, propiedad del reusense Francesc Oliver. Sus antiguos compañeros de los Escolapios de Reus, Antoni Aulèstia, Eduard Toda y los hermanos Francesc y Joaquim Bartrina, le ayudaron a introducirse en aquel ambiente. Gaudí disfrutaba de las conversaciones con los intelectuales librepensadores.

La capital catalana vivía en plena efervescencia de las transformaciones derivadas de la Revolución Industrial, y Gaudí incorporó a su arraigada formación cristiana los ideales utópicos del socialismo. En este ambiente coincidió frecuentemente con un círculo de catalanistas, republicanos y personas de marcado carácter anticlerical, entre los que destacaban figuras de Vilafranca como Manuel Milà i Fontanals y Gaietà Vidal i de Valenciano, ambos presidentes de la Real Academia de Buenas Letras de Barcelona.

El mencionado Gaietà (Vilafranca del Penedès, 1834 – Barcelona, 1893) y su hermano, Eduard Vidal i de Valenciano (Vilafranca del Penedès, 1838 – Barcelona, 1899), también miembro de la Real Academia, fueron algunos de los primeros novelistas de la Renaixença impulsada por Milà i Fontanals.

Gaietà fue escritor, abogado, doctor en Filosofía y Letras y catedrático de Geografía Histórica en la Universidad de Barcelona, además de secretario de la primera junta del Ateneu Barcelonès.

Eduard fue escritor, dramaturgo y político, recordado por haber sido el primero en acuñar el término «Renaixença» en 1864. Gracias a su obra Jochs y joguinas: recorts de la infantesa, disponemos de una descripción detallada de la librería-imprenta de Salvador Vilaró en Vilafranca, por entonces la más importante de esta zona de la Cataluña rural.

Gaietà dejó escrito en su obra La vida en lo camp. Quadros de costums catalanas un retrato de la situación del catalán en su época:

«No desconocemos la importancia que en otro tiempo ha tenido la lengua catalana; mas siguiendo la ley del progreso, y realizada su misión en el tiempo y en el espacio, ha dejado de existir, para confundirse en el idioma nacional. Hoy no es más que un cadáver y en vano se pretende contrariar las leyes de la naturaleza, con los esfuerzos que se emplean para comunicarle nueva vida. Y ab tot se nou: y ab tot seu mou y parla: y gran miracle! Parla cla y catalá, com si fos viva».