Foto 1. Mosén Manuel Trens i Ribas, c. 1916.

Foto 2. En 1916, al llegar como párroco el sadurninense Antoni Forns i Carulla, encontró la iglesia parroquial de Sant Joan de Gràcia cuidadosamente restaurada por el ayudante de Gaudí, Francesc Berenguer i Mestres, bajo la supervisión del arquitecto.

Foto 3. Artículo de mosén Manuel Trens i Ribas sobre la muerte de Gaudí, titulado «L’arquitecte de Déu» («El arquitecto de Dios»), publicado en La Publicitat el 11 de junio de 1926.

Foto 4. A partir de 1906, Gaudí residió en el Park Güell. Solía bajar caminando hacia la Sagrada Familia, deteniéndose en su parroquia de Sant Joan de Gràcia para comulgar. Desde su casa contempló, absorto, la destrucción de este templo y de otros de Barcelona durante la Semana Trágica de 1909.

En esta comarca también encontramos a un personaje vinculado a Gaudí durante la última década de su vida: mosén Antoni Forns i Carulla (Sant Sadurní d’Anoia, 1862 – Barcelona, 1936). Desde 1916 fue párroco de Sant Joan de Gràcia, la parroquia del arquitecto, que tenía su domicilio en el Park Güell. Después de la Semana Trágica, el templo había sido reconstruido por el inseparable ayudante de Gaudí, Francesc Berenguer. La huella del maestro también está presente en esta iglesia, a la que acudía diariamente para comulgar. Mosén Forns también estaba al cuidado del oratorio privado de la mansión del conde de Güell en su parque.

Otra figura relacionada con Gaudí es Manuel Trens i Ribas (Vilafranca del Penedès, 1892 – Barcelona, 1976), eclesiástico e historiador del arte que contribuyó a la creación del Museo del Vino en su ciudad natal. Desde joven destacó por su erudición, como demuestra su relevante participación en el Primer Congreso Litúrgico de Montserrat (1915), en el que también intervino Gaudí, cuya arquitectura fue considerada una de las pioneras en sentar las bases del resurgimiento de la liturgia en Cataluña.

Ambos coincidieron en el Cercle Artístic de Sant Lluc y, en 1916, Gaudí figuró entre las personalidades invitadas por Trens a la inauguración del Museo Diocesano de Barcelona, que este había creado. Sería precisamente este sacerdote quien otorgaría a Gaudí el popular título de «el arquitecto de Dios» en un artículo publicado con motivo de su muerte en 1926.