Foto 1: Pepeta Moreu con su hija en el jardín de la torre de la calle Lleó XIII de Barcelona.
De las cinco mujeres a las que Gaudí cortejó con la intención de formar la familia que tanto anhelaba, una destacó especialmente: Josepa [Pepeta] Moreu Fornells (Mataró, 1857 – Sitges, 1938). Fue una mujer de vida extraordinariamente intensa que falleció en Sitges, donde está enterrada junto a sus dos hijas. Pepeta creció en el seno de una familia acomodada de Mataró y recibió una buena educación que incluía música e idiomas.
Hacia 1873-1874, a través de su amigo de infancia, el poeta Joaquim Maria Bartrina, Gaudí entró en contacto con Salvador Pagès Inglada, director de la Cooperativa Obrera Mataronense, quien lo animó a realizar el diseño urbanístico de las nuevas instalaciones en Mataró. El proyecto entusiasmó al todavía estudiante de arquitectura, pues la problemática de la clase obrera era una cuestión que había analizado detenidamente.
Pagès presentó a Gaudí a la familia Moreu. Pepeta y su hermana Agustina bordaron la bandera del estandarte de la Cooperativa, diseñado por el joven estudiante. Poco después, Pepeta se casó con un capitán carlista, que acabaría abandonándola embarazada en el puerto argelino de Orán. Tras un período de penurias, consiguió regresar a Mataró, aunque su hijo falleció.
En 1878, los planos de la Cooperativa realizados por Gaudí se presentaron en la Exposición Universal de París y se inició la construcción de algunos edificios, como la nave de blanqueo, que ha sobrevivido hasta nuestros días.
Pagès contrató a las dos hermanas Moreu como profesoras, pues la familia atravesaba dificultades económicas. De este modo, se convertirían en las primeras maestras laicas de todo el Estado. El entorno era hostil, tanto por su condición de mujeres como por trabajar en una escuela laica fundada por un ateo, donde estaba expresamente prohibido hablar de religión.
Esto no suponía ningún inconveniente para Gaudí, que solía acudir los domingos a comer a su casa. Es más, se encontraba a gusto en aquel ambiente intelectual y librepensador que reunía a socialistas, republicanos, anticlericales, anarquistas y espiritistas. Incluso diseñó una fiesta cultural que clausuró el catedrático, diputado y masón Miguel Morayta.
En 1889, Pepeta obtuvo la nulidad de su matrimonio, momento que Gaudí había esperado para declararle su amor. Sin embargo, ella ya se había comprometido con el comerciante Josep Caballol. A pesar de ello, siempre conservaría un buen recuerdo de Gaudí. Su hermano Josep Maria lo visitaría en la Sagrada Familia, al igual que su hijo, el arquitecto Benvingut Caballol.
Diez años más tarde falleció su segundo marido y volvió a casarse, esta vez con Josep Vidal i Gomis, director y posteriormente vicepresidente de Paramount Films Barcelona. El nuevo matrimonio comenzó a veranear en Sitges, concretamente en Villa Elvire. Su marido llevó a Sitges a estrellas de Hollywood de la época, como Douglas Fairbanks y Mary Pickford.
Al estallar la Guerra Civil, la familia se estableció en Sitges. En 1938 fallecieron sucesivamente su marido, su hija Teresa y, finalmente, la propia Pepeta a finales de año. Poco antes, Pepeta entregó a su hija Joaquima una grabación sonora en la que relataba su azarosa vida. También dejó una réplica del tapiz de Gaudí que daba la bienvenida a los visitantes del Palacio Güell con la inscripción «Salve», y que había bordado junto a sus hijas.
En 1904, el poeta Joan Maragall escribió un cuento titulado Una calaverada en el que, sin mencionar nombres, recreaba una tertulia de artistas donde se hacía referencia al amor platónico de un arquitecto de barba rubia. Los asistentes a aquel encuentro eran, además de Maragall y Gaudí, Enric Morera, Joan Rubió y los hermanos Llimona.
Esta historia atrajo la atención de Takehiko Inoue, uno de los autores de manga japoneses más destacados de la actualidad (Vagabond, Real, Slam Dunk). Quedó tan fascinado que realizó una estancia en la Casa Milà de Barcelona para profundizar en la vida y obra del arquitecto.
Fruto de esta experiencia nació su libro Pepita: Tras los pasos de Gaudí, un espléndido cuaderno de viaje que describe el largo recorrido del autor por la tierra natal de una figura que ha cautivado a varias generaciones de habitantes del País del Sol Naciente.
ENG
Photo 1: Pepeta Moreu with her daughter in the garden of the house on Carrer de Lleó XIII in Barcelona.
Of the five women Gaudí courted in the hope of starting the family he so deeply desired, one stood out in particular: Josepa [Pepeta] Moreu Fornells (Mataró, 1857 – Sitges, 1938). She led an extraordinarily eventful life and died in Sitges, where she is buried alongside her two daughters. Pepeta grew up in a prosperous family in Mataró and received a good education that included music and foreign languages.
Around 1873–1874, through his childhood friend, the poet Joaquim Maria Bartrina, Gaudí met Salvador Pagès Inglada, director of the Cooperativa Obrera Mataronense (Mataró Workers’ Cooperative), who encouraged him to design the layout of its new facilities in Mataró. The project greatly appealed to the young architecture student, who had already devoted considerable attention to the problems facing the working class.
Pagès introduced Gaudí to the Moreu family. Pepeta and her sister Agustina embroidered the Cooperative’s banner, which had been designed by the young student. Shortly afterwards, Pepeta married a Carlist army captain, who eventually abandoned her while she was pregnant in the Algerian port of Oran. After a period of hardship, she managed to return to Mataró, although her son died.
In 1878, Gaudí’s plans for the Cooperative were presented at the Paris Universal Exposition, and construction began on several buildings, including the bleaching hall, which has survived to the present day.
Pagès employed the two Moreu sisters as teachers because their family was experiencing financial difficulties. They thus became the first secular female teachers in Spain. The environment was hostile, both because they were women and because they worked at a secular school founded by an atheist, where discussion of religion was expressly forbidden.
None of this troubled Gaudí, who regularly visited their home for Sunday lunch. Indeed, he felt comfortable in this intellectual and freethinking environment, which brought together socialists, republicans, anticlerical thinkers, anarchists and spiritualists. He even designed a cultural celebration whose closing address was delivered by Miguel Morayta, a university professor, member of parliament and Freemason.
In 1889, Pepeta obtained an annulment of her marriage, the moment Gaudí had been waiting for to declare his love for her. However, she had already become engaged to the merchant Josep Caballol. Nevertheless, she would always retain fond memories of Gaudí. Her brother Josep Maria later visited him at the Sagrada Família, as did her son, the architect Benvingut Caballol.
Ten years later, her second husband died, and she married again, this time to Josep Vidal i Gomis, director and later vice-president of Paramount Films Barcelona. The couple began spending their summers in Sitges, specifically at Villa Elvire. Her husband brought Hollywood stars of the period to Sitges, including Douglas Fairbanks and Mary Pickford.
When the Spanish Civil War broke out, the family settled in Sitges. In 1938, her husband, her daughter Teresa and finally Pepeta herself died in succession, with Pepeta passing away towards the end of the year. Shortly before her death, she gave her daughter Joaquima an audio recording recounting her eventful life. She also left behind a replica of Gaudí’s tapestry that welcomed visitors to the Palau Güell with the inscription “Salve”, which she had embroidered together with her daughters.
In 1904, the poet Joan Maragall wrote a short story entitled Una calaverada, in which, without mentioning names, he recreated a gathering of artists where reference was made to the platonic love of a fair-bearded architect. Those present at the gathering included Maragall and Gaudí, as well as Enric Morera, Joan Rubió and the Llimona brothers.
This story caught the attention of Takehiko Inoue, one of Japan’s most prominent contemporary manga artists (Vagabond, Real, Slam Dunk). He was so fascinated that he spent time at Casa Milà in Barcelona to gain a deeper understanding of the architect’s life and work.
The result was his book Pepita: Tras los pasos de Gaudí, a splendid travel journal describing the author’s extensive journey through the homeland of a figure who has captivated several generations of people in the Land of the Rising Sun.