2.1

Árbol genealógico de Gaudí elaborado por Josep M. Armengol i Viver en el año 1936.

2.2

La tradición

«Tengo el don de la percepción espacial porque soy hijo, nieto y bisnieto de forjadores de cobre. Por parte de mi madre, en la familia también había herreros; su abuelo era tonelero, mi abuelo materno era pescador. Todos ellos son también personas del espacio y de las circunstancias, y todas estas generaciones de personas representan un buen aprendizaje».

Antoni Gaudí

El padre de Antoni Gaudí fue Francesc Gaudí i Serra y su abuelo paterno fue Francesc Gaudí i Salvany: por esta rama de los Salvany, originarios de Vilafranca del Penedès, entró la «calderería» en el árbol genealógico de Gaudí. Toda esta experiencia familiar en la elaboración de todo tipo de objetos funcionales hechos a partir del cobre sería un aprendizaje muy valioso para el joven Antoni.

Su padre también ejercía de almotacén para el Ayuntamiento de Reus y de agricultor en la finca de Riudoms. Debido al reumatismo que padecía Gaudí, pasó su infancia en la masía familiar, rodeado de viñedos. Este período de su vida resultó fundamental para el desarrollo de su genio innato, incluidos sus hábitos alimentarios saludables. Este contexto también facilitaría la evolución de sus precoces y extraordinarias capacidades, así como el contacto continuo con su maestra: la naturaleza.

La crianza de Gaudí en un entorno rural, con una presencia mayoritaria de mujeres, le hizo valorar el protagonismo insustituible que estas tenían en la familia: cuidando del hogar, criando a los hijos, atendiendo a los ancianos, cuidando del ganado y de las dos parcelas de huerta y viñedo de la finca. El joven arquitecto se dio cuenta de la aportación primordial de este ambiente femenino a su formación, que siempre pasaba inadvertida.

Así, cuando pudo permitírselo, hizo visible esta contribución llevando a vivir a su domicilio de Barcelona a su madre, su tía, su hermana y su sobrina huérfana, de quien cuidó durante más de treinta años.

También tuvo presente esta realidad en sus intervenciones en los proyectos de urbanismo industrial de la Cooperativa de Mataró y, especialmente, de la Colonia Güell, donde se introdujeron soluciones innovadoras para mejorar la calidad de vida de las mujeres, habilitando servicios como maternidad, guardería, escuela para niñas, médico permanente, farmacia, gimnasio, teatro y medidas de prevención de riesgos laborales específicas para las trabajadoras.

Otro factor que influyó en Gaudí fue su entorno de Reus. La famosa expresión «Reus, París y Londres» define lo que significó la enología para el desarrollo económico de la capital del Baix Camp, pues tiene su origen en la cotización de los anisados, cuyo precio de referencia en el mercado lo establecía Reus y era aceptado por París y Londres. Durante dos siglos, los viñedos representaron más del 60 % de los cultivos de aquella comarca.

El joven Antoni ayudaba a su padre en aquella próspera actividad económica, elaborando elementos como barriles de madera y trabajando el cobre a golpes de martillo para fabricar todo tipo de utensilios de cocina y aparatos destinados a la destilación; es decir, convirtiendo una lámina plana en un objeto tridimensional.

Además, también ayudaba a su padre con los datos de supervisión de las medidas de los productos: su extraordinaria capacidad de observación hizo que asimilara todos los conceptos matemáticos y las posibilidades que podían extraerse del uso de las balanzas para la ingeniería.

El Camp de Tarragona guarda una gran semejanza con el Penedès, al ser ambas las dos zonas vitivinícolas más importantes de Cataluña. Así, si la primera estación enológica que se inauguró fue la de Vilafranca (1903), la segunda sería la de Reus (1910).

Ambos proyectos deben su creación a Claudi Oliveras i Massó (Vilafranca del Penedès, 1870 – Barcelona, 1947), prestigioso ingeniero agrónomo y enólogo que fue el primer director de ambas estaciones.

Gracias a estos centros de formación e investigación vitivinícola, ambas comarcas lideraron el camino hacia la modernización de los vinos catalanes y su entrada en las grandes ligas de los vinos europeos, un paso por delante de otras zonas de la península.