ESPAÑOL (ENGLISH BELOW)

Cuando Gaudí llegó a Barcelona para cursar sus estudios de arquitectura, acudía preferentemente a dos lugares: las bibliotecas de la Universidad de Barcelona y del Ateneo Barcelonés. Y en ambos espacios pudo disfrutar de la sabiduría de los grandes protagonistas de la cultura de la época. Uno de ellos fue su profesor de filosofía, el catedrático Francesc Xavier Llorens i Barba (Vilafranca del Penedès, 1820 – Barcelona, 1872), quien le ayudó a profundizar en dos aspectos que ya había ido asimilando desde la infancia: el sentido común y la observación.

En el Ateneo, el joven estudiante no pudo abstenerse de intervenir y argumentar en las interesantes tertulias que allí se sucedían con la participación de eruditos consagrados. Allí se relacionó con otros catedráticos como Manuel Milà i Fontanals (Vilafranca del Penedès, 1818–1884) y el barcelonés Joaquim Rubió i Ors, y con compañeros de estudios como el santanderino Marcelino Menéndez Pelayo. El contacto con los dos primeros animó a Gaudí a involucrarse plenamente en la Renaixença, hasta el punto de que el único artículo escrito por el arquitecto está en catalán y fue publicado en el diario La Renaixença en el año 1881. Este movimiento cultural también llegó a influir en Menéndez Pelayo, ya que sería uno de los pocos intelectuales españoles que mostró respeto y proximidad hacia la lengua catalana.

El círculo de los grandes magisterios vilafranquinos que influyeron en Gaudí se cierra con el menos conocido: Pau Milà i Fontanals (Vilafranca del Penedès, 1810 – Barcelona, 1883), padre de la pintura romántica catalana y catedrático de Teoría del Arte y de Estética en la Escuela de Bellas Artes de Barcelona. En sus clases y conferencias, el joven Gaudí se formó en cuestiones de estética y encontró en él un ejemplo de cómo se podía huir del academicismo imperante en la época y seguir su instinto vital de libertad creativa. Las ideas de estética arquitectónica de Gaudí no se entienden sin su aportación.

Pau fue también un prohombre del Penedès. En su finca familiar fue pionero en los trabajos de mejora de la viña. Fundador del Centre Agrícola del Penedès y del Museo de Vilafranca, difusor del patrimonio de la Fiesta Mayor de la villa y salvaguardados de la capilla de Sant Joan. Fue socio fundador y presidente del Ateneo Catalán (actual Ateneo Barcelonés) y miembro destacado de la comisión de monumentos históricos y artísticos de la provincia de Barcelona. Suyo era el conocido retablo gótico de la Virgen que actualmente se conserva en el VINSEUM.

Los hermanos Milà i Fontanals y Francesc Xavier Llorens i Barba forjaron las bases conceptuales de la Renaixença de Cataluña, que se desarrollaría en el arte, la literatura, la filosofía, el derecho, la antropología, la política y la arquitectura, de la cual Gaudí sería un augusto exponente.

_________________________________________________________________________________________________________________

ENGLISH

Gaudí’s Formative Years in Barcelona
When Gaudí arrived in Barcelona to pursue his studies in architecture, he frequented mainly two places: the libraries of the University of Barcelona and the Ateneu Barcelonès. In both venues, he was able to enjoy the wisdom of the great protagonists of the culture of the time. One of them was his professor of philosophy, the chairholder Francesc Xavier Llorens i Barba (Vilafranca del Penedès, 1820 – Barcelona, 1872), who helped him to delve more deeply into two aspects that he had already been assimilating since childhood: common sense and observation.

At the Ateneu, the young student could not refrain from intervening and arguing in the interesting gatherings that took place there, with the participation of established scholars. There, he interacted with other professors such as Manuel Milà i Fontanals (Vilafranca del Penedès, 1818–1884) and the Barcelonian Joaquim Rubió i Ors, as well as fellow students such as the Santander-born Marcelino Menéndez Pelayo. Contact with the first two encouraged Gaudí to become fully involved in the Renaixença, to such an extent that the only article written by the architect is in Catalan and was published in the newspaper La Renaixença in 1881. This cultural movement also influenced Menéndez Pelayo, who would become one of the few Spanish intellectuals to show respect for and closeness to the Catalan language.

The circle of great mentors from Vilafranca who influenced Gaudí closes with the least wellknown: Pau Milà i Fontanals (Vilafranca del Penedès, 1810 – Barcelona, 1883), father of Catalan Romantic painting and professor of Theory of Art and Aesthetics at the School of Fine Arts of Barcelona. In his classes and lectures, the young Gaudí was trained in matters of aesthetics and found in him an example of how one could escape the prevailing academicism of the time and follow his vital instinct for creative freedom. Gaudí’s ideas on architectural aesthetics cannot be understood without Pau’s contribution.

Pau was also a prominent figure from the Penedès. On his family estate, he was a pioneer in vineyard improvement works. He was the founder of the Centre Agrícola del Penedès and of the Museum of Vilafranca, a promoter of the heritage of the town’s Festa Major, and a protector of the chapel of Sant Joan. He was a founding member and president of the Ateneu Català (now the Ateneu Barcelonès) and a distinguished member of the commission of historical and artistic monuments in the province of Barcelona. He owned the well-known Gothic altarpiece of the Virgin Mary that is now preserved at VINSEUM.

The Milà i Fontanals brothers and Francesc Xavier Llorens i Barba forged the conceptual foundations of the Catalan Renaixença, which would develop in art, literature, philosophy, law, anthropology, politics, and architecture—of which Gaudí would be an august exponent.