ESPAÑOL (ENGLISH BELOW)
La tradición
Tengo el don de la percepción espacial porque soy el hijo, el nieto y el bisnieto de caldereros de cobre. Por parte de mi madre, en la familia, también había herreros; su abuelo era tonelero, mi abuelo materno era pescador, todos ellos son también gente del espacio de la circunstancia, y todas estas generaciones de personas representan un buen aprendizaje.
Antoni Gaudí
La tradición
El padre de Antoni Gaudí fue Francesc Gaudí i Serra y el abuelo paterno fue Francesc Gaudí i Salvany: por esta rama de los Salvany, originarios de Vilafranca del Penedès, entró la “calderería” en el árbol genealógico de Gaudí. El bisabuelo del arquitecto fue Francesc Gaudí i Figueras, de familia campesina de Riudoms originaria de la Auvernia en Occitania, que se casó con Antònia Salvany i Serra, hija de Simeó Salvany i Solsona y Francesca Serra. Este tatarabuelo Simeó había nacido en el año 1700 en Vilafranca del Penedès, fruto del matrimonio entre el calderero Josep Salvany y Dionísia Solsona, y marchó a Riudoms a ejercer el mismo oficio paterno. Su hermano Josep, el heredero de los Salvany-Solsona, continuó ejerciendo de calderero en Vilafranca. El primer miembro conocido de esta estirpe vilafranquina de los caldereros Salvany se remonta al último cuarto del siglo XVII; sería Antoni Salvany, padre de Josep, casado con Dionísia y tatarabuelo de nuestro Gaudí.
El abuelo Francesc Gaudí i Salvany había continuado la tradición familiar vilafranquina de la calderería y se casó con la reusense Rosa Serra i Torroja, quien le sobrevivió casi 50 años; ella fue conocida como “la Calderera” del mas de Riudoms. De este matrimonio nació Francesc Gaudí, padre del arquitecto, también calderero. La madre de Gaudí fue Antònia Cornet i Bertran, y estos Cornet habían sido caldereros de cobre originarios de Santa Coloma de Queralt. Toda esta experiencia familiar en la elaboración de cualquier tipo de objetos funcionales hechos a partir del cobre o el latón sería un aprendizaje muy valioso para el joven Anton.
Su padre, Francesc Gaudí i Serra, ejercía de calderero, de mostassà para el Ayuntamiento de Reus y de campesino en la finca de Riudoms. A causa del reumatismo que Gaudí padecía, pasó su infancia en el mas familiar rodeado de viñedos. Este período de su vida se revela fundamental en todo el desarrollo de su genio innato, incluido en sus sanos hábitos alimentarios. Y este contexto también será el que facilitará la evolución de sus precoces y enormes capacidades, así como el contacto continuo con su maestra: la naturaleza.
La crianza de Gaudí en un entorno rural, con presencia mayoritaria de mujeres, le hizo valorar el protagonismo insustituible que tenían las mujeres en la familia: cuidando el hogar, criando a los hijos, atendiendo a los ancianos, cuidando del ganado y de las dos jornadas de huerta y viña de la finca. El joven arquitecto se dio cuenta de la aportación primordial de este ambiente femenino en su formación y que siempre pasaba como imperceptible. Así que, cuando se lo pudo permitir, lo hizo visible llevando a su domicilio de Barcelona a su madre, su tía, su hermana y su sobrina huérfana, a quienes cuidó durante más de treinta años.
Y esto también lo tuvo presente en sus intervenciones en sus proyectos de urbanismo industrial de la Cooperativa de Mataró y, especialmente, de la Colonia Güell; donde se introdujeron soluciones innovadoras para mejorar la calidad de vida de las mujeres, habilitando servicios como los de maternidad, guardería, escuela para chicas, médico permanente, farmacia, gimnasio, teatro y medidas de prevención de riesgos laborales específicos para las obreras.
Un factor que también incidió en Gaudí fue su entorno reusense. La famosa frase “Reus, París y Londres” define lo que significó la enología para el desarrollo económico de la capital del Baix Camp, ya que tiene origen en la cotización de los anisados, de la cual Reus marcaba la pauta del mercado, y que París y Londres aceptaban.
Durante dos siglos la viña representó más del 60% de los cultivos en aquella comarca. Esto, sumado al especial carácter emprendedor de sus gentes, dio como resultado que sus vinos fueran premiados en las primeras Exposiciones Universales de Londres (1862) y París (1867). En la de París también merecieron honores las producciones de espumosos elaborados en nuestro país según el método “champenoise”, el llamado “Champán de Reus”; aunque la figura fundamental en la elaboración y expansión del “cava” plenamente autóctono sería Josep Raventós i Fatjó, de la masía Can Codorníu, a partir de 1872.
El joven Anton asistía a su progenitor en aquella próspera actividad económica, elaborando dispositivos como botas de madera y batiendo el cobre para cualquier tipo de utensilios de cocina y de aparatos destinados a la destilación, esto es: convertir una lámina plana en un objeto tridimensional. Además, también ayudaba a su padre con los datos de la supervisión de las medidas de los productos: su extraordinaria capacidad de observación hizo que asimilara todos los conceptos matemáticos y las prestaciones que se podían extraer del uso de las balanzas para la ingeniería.
Gaudí nació y se formó en la región histórica del Camp de Tarragona, territorio que tiene una gran semejanza con otra comarca natural como es la del Penedès al ser ambas zonas de mayor importancia vitícola de Cataluña. Así, si la primera estación enológica que se inauguró fue la de Vilafranca (1903), la segunda sería la de Reus (1910). Ambos proyectos deben su creación a Claudi Oliveras i Massó (Vilafranca del Penedès 1870 – Barcelona 1947), prestigioso ingeniero agrónomo y enólogo que fue el primer director de ambas estaciones.
Gracias a estas estaciones y centros de formación y concienciación vitícola, ambas demarcaciones lideraron el camino hacia la modernización y mejora de la calidad de los vinos catalanes. El proceso de replantación que encabezaron para superar la crisis de la filoxera fue modélico. Sus laboratorios enológicos ofrecían cursos a los pequeños propietarios, incluso con un carácter ambulante de pueblo en pueblo. También fomentaron la lucha contra los fraudes en la comercialización de los vinos, realizando análisis químicos y ofreciendo nuevos métodos y procesos enológicos. Su labor fue crucial para iniciar la entrada de los vinos catalanes en las ligas de los vinos finos europeos, un paso adelantado respecto a otras zonas de la península.
ENGLISH
Tradition
“I have the gift of spatial perception because I am the son, grandson, and great-grandson of coppersmiths. On my mother’s side, there were also blacksmiths; her grandfather was a cooper, my maternal grandfather was a fisherman, all of them people attuned to the space of circumstance, and all these generations represent a valuable learning experience.” — Antoni Gaudí
Tradition
Antoni Gaudí’s father was Francesc Gaudí i Serra, and his paternal grandfather was Francesc Gaudí i Salvany: through this branch of the Salvany family, originally from Vilafranca del Penedès, “coppersmithing” entered Gaudí’s family tree. The architect’s great-grandfather was Francesc Gaudí i Figueras, from a peasant family in Riudoms originally from Auvergne in Occitania, who married Antònia Salvany i Serra, daughter of Simeó Salvany i Solsona and Francesca Serra. This great-great-grandfather Simeó was born in 1700 in Vilafranca del Penedès, the son of the coppersmith Josep Salvany and Dionísia Solsona, and moved to Riudoms to practice the same paternal trade. His brother Josep, heir of the Salvany-Solsona line, continued as a coppersmith in Vilafranca. The earliest known member of this Vilafranca coppersmith lineage, the Salvany family, dates back to the last quarter of the 17th century: Antoni Salvany, father of Josep, who married Dionísia and was Gaudí’s great-great-grandfather.
Grandfather Francesc Gaudí i Salvany continued the Vilafranca family tradition of coppersmithing and married Rosa Serra i Torroja from Reus, who survived him for almost 50 years; she was known as “the Cooper” of the Riudoms estate. From this marriage, Francesc Gaudí was born, the architect’s father, also a coppersmith. Gaudí’s mother was Antònia Cornet i Bertran, and the Cornets had been tanners from Santa Coloma de Queralt. This family experience in making functional objects from copper or brass was invaluable for young Antoni. His father, Francesc Gaudí i Serra, worked as a coppersmith, a town hall tax collector in Reus, and a farmer on the Riudoms estate. Due to Gaudí’s rheumatism, he spent his childhood on the family farm surrounded by vineyards. This period was crucial in the development of his innate genius, including his healthy eating habits. This context also facilitated the evolution of his early and extraordinary abilities, as well as his continuous contact with his teacher: nature.
Growing up in a rural environment, mostly among women, made Gaudí value the irreplaceable role women played in the family: caring for the home, raising children, attending to the elderly, tending livestock, and managing the two fields of garden and vineyard on the estate. The young architect realized the crucial contribution of this feminine environment to his formation, which often went unnoticed. When he could, he made it visible by bringing his mother, aunt, sister, and orphaned niece to his Barcelona home, caring for them for over thirty years.
He also applied this in his industrial urban planning projects for the Mataró Cooperative and especially the Colònia Güell, where innovative solutions were introduced to improve women’s quality of life, including maternity services, a nursery, a school for girls, a permanent doctor, a pharmacy, a gym, a theater, and specific occupational safety measures for female workers.
Another factor that influenced Gaudí was his environment in Reus. The famous phrase “Reus, Paris, and London” reflects the importance of winemaking for the economic development of the Baix Camp capital, originating from the pricing of aniseed products, where Reus set the market standard accepted by Paris and London.
For two centuries, vineyards accounted for more than 60% of crops in the region. Combined with the entrepreneurial spirit of its people, this led to their wines being awarded at the first Universal Exhibitions in London (1862) and Paris (1867). In Paris, sparkling wines made in the “champenoise” method in Spain, known as “Reus Champagne,” were also honored; the key figure in the creation and expansion of fully local cava was Josep Raventós i Fatjó from the Can Codorníu farmhouse, starting in 1872.
Young Antoni assisted his father in this prosperous economic activity, making devices such as wooden barrels and hammering copper for kitchen utensils and distillation apparatuses; that is, turning a flat sheet into a three-dimensional object. He also helped his father supervise the measurement of products: his extraordinary observational skills allowed him to grasp both mathematical concepts and the benefits of using scales for engineering.
Gaudí was born and trained in the historical region of Camp de Tarragona, very similar to another natural region, the Penedès, as both are the most important wine-producing areas of Catalonia. The first enological station inaugurated was in Vilafranca (1903), and the second in Reus (1910). Both projects owe their creation to Claudi Oliveras i Massó (Vilafranca del Penedès 1870 – Barcelona 1947), a prestigious agronomist and enologist who was the first director of both stations.
Thanks to these stations and training centers, both regions led the modernization and improvement of Catalan wine quality. Their replanting process to overcome the phylloxera crisis was exemplary. Their wine laboratories offered courses to small landowners, even in a traveling format from town to town, and promoted the fight against fraud in wine commercialization by conducting chemical analyses and offering new enological methods. Their work was crucial for introducing Catalan wines to the ranks of fine European wines, a step ahead of other Spanish regions.