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«Entre las macetas de flores, rodeado de viñedos y olivos, animado por el cacareo de las aves de corral, el trinar de los pájaros y el zumbido de los insectos, y con las montañas de Prades al fondo, capté las imágenes más puras y placenteras de la Naturaleza, esa Naturaleza que siempre es mi Maestra».

Antoni Gaudí

Jóvenes vendimiando en Reus, fotografiados por Claudi Oliveras i Massó.

Los primeros biógrafos de Gaudí, como el vilanovense Josep Ràfols, Joan Bergós y Cèsar Martinell, hablan de un joven arquitecto al que le gustaban la buena mesa y el buen tabaco, asistir a conciertos, a representaciones teatrales y a la ópera, a menudo en el Liceu. Su gusto por los vinos era algo cultural, vinculado a su tierra.

Así, lo encontramos degustando los mejores caldos de la época en el comedor del Palacio Comillas de Barcelona, junto a Eusebi Güell y su esposa, los marqueses de Comillas y Jacint Verdaguer; y también en el Palacio Güell, con los principales dignatarios internacionales que acudieron a la Exposición Universal de Barcelona de 1888.

Gaudí participó activamente en este acontecimiento, que contó con la representación de más de un centenar de viticultores del Penedès, con especial mención a los de Celso Raventós, de Olivella, que disfrutó de un espléndido estand junto al que exhibía los vinos del marqués de Comillas.

Otro de los nombres que cabe destacar es el del vinatero Josep Ferrer i Vidal (Vilanova i la Geltrú, 1817 – Gràcia, Barcelona, 1893), ganador de una medalla de oro en la exposición de 1888. Con él se inició una saga familiar que hoy lleva el nombre de Gay de Montellà y que ha dado personajes notables, como los hermanos escritores Goytisolo Gay y los juristas Eugeni y Maria Eugènia Gay.

Josep Ferrer fue otro ejemplo de hombre hecho a sí mismo (self-made man), que comenzó como tonelero en el negocio familiar y llegó a convertirse en un ilustre empresario, político, economista y primer presidente de Foment del Treball Nacional.

Todavía en pleno siglo XIX, adquirió la finca de la Torre del Veguer, en el Garraf (Sant Pere de Ribes), y creó la bodega del mismo nombre. Además de poner en marcha su propia empresa textil, participó en muchas otras compañías junto con los marqueses de Comillas y Eusebi Güell.

Su hijo Josep Antoni se casó con la hermanastra del conde de Güell y fue quien vendió el chalé de la finca del Passeig de Gràcia donde Gaudí construyó la Casa Milà. Pero primero hubo que derribar el antiguo edificio, lo que brindó al arquitecto la oportunidad de dejar una de sus lecciones de reciclaje al aprovechar los ladrillos de la antigua construcción para La Pedrera.

En esta época, Gaudí entabló amistad con su compañero de estudios Gaietà Buïgas i Monravà (1851-1919), arquitecto municipal de Sitges, donde construyó diversos edificios, como el mercado que durante muchos años albergó la casa-museo dedicada a la historia de Facund Bacardí i Massó (Sitges, 1813 – Santiago de Cuba, 1886) y de su famoso ron.

Gaudí formó parte del jurado del concurso para erigir el monumento a Colón de Barcelona, que ganó Buïgas. Este también fue director de las obras del hospital psiquiátrico de Sant Boi de Llobregat, junto a la Colonia Güell.

Durante la Exposición Universal de 1888, Buïgas fue nombrado jefe de la sección marítima y fue testigo de cómo Gaudí construía su pabellón para la compañía naviera de los Comillas.

Su hijo, Carles Buïgas i Sans, conocido por su trabajo en la Exposición Internacional de Barcelona de 1929, especialmente por la Fuente Mágica de Montjuïc, también realizó la iluminación artística de la fachada del Nacimiento de la Sagrada Familia en 1964.