Durante una década, Gaudí estuvo yendo a comer los domingos a casa de su pretendida, Pepeta Moreu, en Mataró, y esta familia recordaba cómo los deslumbraba con su peculiar técnica de descorchar las botellas de vino, frotándolas con un paño para facilitar la extracción del corcho.

Una de las principales fuentes de conocimientos de Gaudí sobre la salubridad fue su amigo tarraconense Alfred Opisso i Viñas, médico de la Armada española que llegó a convertirse en un importante periodista y crítico de arte. En 1882 se trasladó a Barcelona con toda su numerosa familia. Uno de sus hijos, Ricard, no quería estudiar y, a los 12 años, su padre lo colocó como aprendiz en el taller de Gaudí en la Sagrada Familia.

Este muchacho se convirtió en un destacado artista costumbrista, del que el Vinseum conserva cinco dibujos. Él sería quien evitó la profanación de la tumba de Gaudí durante la Guerra Civil. Su padre, Alfred, fue pionero en la divulgación popular de la medicina, pues publicó diversos manuales al alcance de todos, tanto por la sencillez de su contenido como por su precio económico.

Resulta sorprendente el contenido de sus tratados sobre las propiedades medicinales y nutritivas del vino, que Gaudí ya conocía en parte gracias a su familia campesina, pero de las que Opisso realizó un compendio mundial. Así, presentaba la uva como ejemplo de remedio vegetal frente a los productos químicos que iban apareciendo.

La relación de beneficios es extensa y detallada. Así, el vino puede actuar como moderador de la nutrición, antiespasmódico, purgante, diurético y antidiurético, sudorífico y antisudorífico, expectorante, genitourinario, antihelmíntico, vermífugo, emoliente, cáustico y neuromuscular.

Poco después del inicio de la relación de Gaudí con sus mecenas Güell-Comillas, ya lo encontramos por el Garraf. En 1882 había diseñado allí un pabellón de caza para Eusebi Güell i Bacigalupi (Barcelona, 1846-1918), un dibujo muy similar al que había presentado al concurso convocado para construir el casino de Donostia (San Sebastián), en Guipúzcoa, y frecuentaría su cantera.

Por tanto, conocía perfectamente el terreno donde su mecenas y amigo le encargó construir una bodega. Durante este período de su vida, Gaudí viajó con mucha frecuencia por numerosos lugares, ya fuera por placer, como miembro fundador del Centre Excursionista de Catalunya, o por encargos profesionales.

Su método creativo consistía en la observación directa de su entorno, especialmente de la naturaleza, y en el conocimiento profundo del pasado: desde las tradiciones de su propia tierra hasta las culturas de las grandes civilizaciones.

Durante sus desplazamientos también aprovechaba para ampliar sus conocimientos y, con toda seguridad, se iría preparando para el desafío enológico de la Bodega Güell en el Garraf: ¿cómo producir y criar vino en unas bodegas innovadoras situadas junto al mar y excavadas en la ladera de una montaña rocosa?

Naturalmente, era necesario estudiar previamente qué tipo de viñedo existía en esta zona, situada en un terreno tan característico como el macizo de las Costas del Garraf, con una hidrología y una climatología también muy particulares.

Estos viajes de Gaudí incluyeron zonas de larga tradición vitivinícola, como Tarragona y el Penedès, Alella, Blanes, Mallorca, La Rioja, Castilla y León, Galicia, Valencia, Alicante, Andalucía y Francia.

Entre los itinerarios que Gaudí realizó por las costas del Maresme y de la Selva aparece la Cartuja de Montalegre, en Tiana. De este monasterio, el arquitecto eligió un ciprés del claustro como modelo para el que esculpió en la cima del portal de la Caridad de la Sagrada Familia. Este «árbol de la vida» fue el único que se conservó después del incendio del cenobio.

Estos monjes cartujos siempre han destacado por la excelente pureza y calidad de sus cultivos y de su vino, que hoy en día abastece a Codorníu.

En el Garraf se encuentra otro testimonio de la arquitectura gaudiniana: el lavadero del Palau Novella, en Olivella. En su momento, la finca vitivinícola de la Plana Novella disponía de la bodega mejor equipada de Cataluña, con 300 barricas de 10 cargas cada una, fabricadas con madera de los bosques del entorno.

La construcción del conjunto de la propiedad fue dirigida por el amigo de Gaudí, el arquitecto Manuel Comas i Thos, quien también trabajaba para Eusebi Güell en el Garraf.