Gaudí en el Penedès
Capilla del Santísimo de la iglesia de Sant Pere de Gelida y templo de la Sagrada Familia de Barcelona.
Carro publicitario del «Champan Canónigos» frente a la Casa Milà hacia 1915.
La búsqueda de nuevos conocimientos llevó a Gaudí a Vilafranca del Penedès y a Olesa de Bonesvalls en 1880, en el marco de una visita de la Associació Catalanista d’Excursions Científiques, a la que pertenecía. Naturalmente, su interés se centró en los principales edificios monumentales de la ciudad: la parroquia de Sant Joan, el convento de Sant Francesc y la Casa de la Vila. En este último edificio, a Gaudí le atrajeron especialmente las mazas de plata del ceremonial municipal (1672), que preceden a la comitiva en las procesiones de la Fiesta Mayor. Tanto fue así que realizó un dibujo de ellas. En Olesa, la fascinación que le provocó su famoso hospital motivó sus reflexiones sobre cómo debería ser el hospital ideal.
Poco después del mencionado viaje al Penedès, tenemos constancia de otra visita, esta vez por un encargo profesional del prestigioso político Manuel Duran i Bas. Este, que también era abogado, se ocupaba de un pleito testamentario relativo a la finca Can Rossell de la Llena (Gelida y Subirats), que acabaría siendo adquirida por Ramon Bosch de Noya Vias. En 1883, Duran encargó a Gaudí la tarea de realizar dos planos topográficos de las dos parcelas que formaban esta finca, trabajo que llevó a cabo con exquisita precisión, como demuestran los dos dibujos, que constituyen una descripción fidedigna de estos terrenos de secano dedicados al cultivo de la vid, principalmente de la variedad xarel·lo.
La conexión entre Gelida y Gaudí tuvo continuidad a través de uno de sus discípulos más fieles, Isidre Puig Boada (Barcelona, 1891–1987), quien entró como ayudante suyo en la Sagrada Familia cuando todavía era estudiante de arquitectura. En 1923 contrajo matrimonio en el templo con Margarida Doria, en una misa oficiada por mosén Manuel Trens y que contó con la asistencia de Gaudí. Posteriormente, participaría en la Junta Constructora del templo, del que sería codirector de las obras durante la década de 1950 y director entre 1966 y 1974, permaneciendo siempre fiel a la idea original de Gaudí. En su producción arquitectónica aplicó los conceptos y las formas gaudinianas, como los arcos parabólicos o las bóvedas tabicadas de ladrillo visto, dejando siempre su característico sello de simplicidad y sobriedad.
En 1929, Puig Boada publicó el primer estudio sobre la Sagrada Familia. Ese mismo año se hizo cargo de las obras de la capilla del Santísimo en la iglesia de Sant Pere de Gelida, que quedaron interrumpidas durante la Guerra Civil y no finalizarían hasta 1947. De esta obra destaca especialmente la cúpula estrellada, plenamente gaudiniana, formada por arcos parabólicos que describen una estrella de ocho puntas, en cuyo centro se encuentra una claraboya con vidrieras policromadas.
La pintura frontal del presbiterio es obra del artista y arquitecto Enric Llimona i Raymat (Barcelona, 1919–1999), vinculado a Gelida durante más de 60 años e hijo del pintor Joan Llimona i Bruguera (Barcelona, 1860 – 23 de febrero de 1926), muy vinculado a Gelida, donde tenía su segunda residencia. Joan Llimona era miembro de la Junta Constructora de la Sagrada Familia y, en 1915, recibió al nuncio Ragonesi durante la famosa visita al templo en la que este elogió a Gaudí.
Años más tarde, otro personaje vinculado a Gaudí sería el autor del funicular de Gelida: el ingeniero Santiago Rubió i Tudurí (Mahón, 1892 – Barcelona, 1980), conocido también por haber proyectado el funicular de Montserrat y la primera línea de metro de Barcelona. Santiago era hijo de una familia de Reus y Menorca con estrechos vínculos con Gaudí. A modo de ejemplo, cabe mencionar que su tío Joan Rubió i Bellver fue un destacado ayudante de Gaudí y el arquitecto de la Colonia Raïmat. Su hermano Nicolau (Mahón, 1891 – Barcelona, 1981), arquitecto y paisajista, sería el autor del diseño urbanístico de las plazas de la Sagrada Família y de Gaudí, que flanquean el templo barcelonés.
Los dominios de Eusebi Güell en el Garraf se extendían hasta el Ordal, motivo por el cual, en 1901, emprendió junto con Rossend Parellada el proyecto de construir una nueva cruz de término en la cima del puerto. La original había sido destruida durante la Guerra de la Independencia. El proyecto fue encargado a Gaudí, quien diseñó una monumental cruz de hierro forjado semejante a la cruz de término de Bellesguard. Lamentablemente, el proyecto no llegó a realizarse.
Los 1.000 km² del Penedès y del Garraf configuran una idiosincrasia única, con viñedos, acantilados y el mar, y con una vinculación a las obras de Gaudí. Con frecuencia, Gaudí utilizó materiales pétreos procedentes de estas tierras para sus construcciones. Los nombres de «piedra de Vilafranca» y «piedra de Calafell» se utilizaban a menudo para referirse a esta piedra caliza procedente de diversas canteras del Penedès, como las de Olèrdola, Calafell y Masllorenç. Sin embargo, las canteras más próximas a la capital del Alt Penedès son las de Olèrdola, especialmente las de la Serreta, Cal Bertranet y Mas Rabassa. Ya desde joven, Gaudí había iniciado un idilio con la piedra, estudiando minuciosamente sus diferentes propiedades y combinándolas estructuralmente.
Fèlix Cusiné i Dolcet (Els Monjos, 1845 – Vilafranca del Penedès, 1917) fue un cantero que, a finales del siglo XIX y principios del XX, explotó dos canteras en Masllorenç (Baix Penedès) y en la Serreta (Vilafranca), desde las cuales suministraba bloques de piedra a Gaudí. Él mismo llegó a trabajar durante dos años a su servicio como maestro de obras del templo de la Sagrada Familia. También su hijo, Josep Cusiné i Esclasans, trabajó para el célebre arquitecto.
La piedra del Garraf procedía inicialmente de la cantera explotada por Eusebi Güell en la colina de la Falconera. Con ella se construyeron el Palacio Güell, la propia Bodega Güell y la Casa Milà, y también se utilizó en la mampostería de los cimientos y en el relleno de los muros exteriores del templo de la Sagrada Familia. Güell ganó una medalla de oro en la Exposición Universal de 1888 por sus mármoles y piedras del Garraf. La Casa Milà también se abasteció de piedra de Vilafranca, al igual que la Sagrada Familia, donde se utilizó en sus paramentos interiores, como en la capilla del Rosario.
Una famosa imagen centenaria nos recuerda la relación de la Casa Milà de Gaudí con los viñedos del Penedès. Se trata de la fotografía de un carro publicitario tirado por bueyes frente a este edificio, en pleno Passeig de Gràcia de Barcelona. En el enorme cartel que transporta se lee: «Champan Canónigos de J. Lorca. Elaborado con escogidas uvas de San Sadurní de Noya. Representante en Barcelona Cristobal Poch». José Lorca era un bodeguero murciano que comercializaba cavas, moscateles y vermuts elaborados con uvas del Penedès.
También en las chimeneas de la Casa Milà encontramos referencias vitivinícolas, pues algunas están decoradas con trencadís elaborado a partir de botellas de cava procedentes de los viñedos de Sant Sadurní, otra ingeniosa manera de reciclar y crear un nuevo arte. El arquitecto coincidió con Santiago Rusiñol i Prats (Barcelona, 1861 – Aranjuez, 1931) en la recuperación de la tradición de la forja catalana, que tanta fama alcanzó durante la Edad Media en toda Europa y que llegó a América de la mano de los misioneros.
Gaudí también mantuvo relación con otro vilafranqués de renombre, Lambert Escaler i Milà (Vilafranca del Penedès, 1874 – Barcelona, 1957), destacado dramaturgo, decorador y escultor que popularizó las Maleïnes prerrafaelitas. El arquitecto diseñó la Sala Mercè, un vanguardista espacio cultural y cinematográfico situado en las Ramblas de Barcelona, donde Escaler trabajó como artista y decorador en diversas producciones. Como autor de comedias gozó de gran fama y, al vivir en el barrio de Gràcia de Barcelona, llegó a ser conocido como el «Santiago Rusiñol de Gràcia».
ENG
Gaudí in the Penedès
Chapel of the Blessed Sacrament at the Church of Sant Pere de Gelida and the Sagrada Família in Barcelona.
Advertising cart for “Champan Canónigos” in front of Casa Milà, around 1915.
Gaudí’s pursuit of new knowledge brought him to Vilafranca del Penedès and Olesa de Bonesvalls in 1880, as part of a visit organised by the Associació Catalanista d’Excursions Científiques (Catalan Association for Scientific Excursions), of which he was a member. Naturally, his interest focused on the town’s main historic buildings: the parish church of Sant Joan, the convent of Sant Francesc and the Town Hall. At the latter, Gaudí was particularly fascinated by the silver ceremonial maces (1672) carried at the head of the procession during the annual Festa Major celebrations. So great was his interest that he made a drawing of them. In Olesa, his fascination with its famous hospital prompted him to reflect on what an ideal hospital should be like.
Shortly after this visit to the Penedès, there is evidence of another journey, this time for a professional commission from the distinguished politician Manuel Duran i Bas. Also a lawyer, Duran was handling an inheritance dispute concerning the Can Rossell de la Llena estate (Gelida and Subirats), which would eventually be acquired by Ramon Bosch de Noya Vias. In 1883, Duran commissioned Gaudí to produce two topographical plans of the two plots that made up the estate. Gaudí completed the task with exquisite precision, as demonstrated by the two drawings, which provide an accurate description of these dry-farmed lands devoted to viticulture, particularly the Xarel·lo grape variety.
The connection between Gelida and Gaudí continued through one of his most faithful disciples, Isidre Puig Boada (Barcelona, 1891–1987), who joined Gaudí as an assistant at the Sagrada Família while still an architecture student. In 1923, he married Margarida Doria at the church, in a ceremony officiated by Father Manuel Trens and attended by Gaudí. He later joined the Sagrada Família’s Construction Board, serving as co-director of construction during the 1950s and as director from 1966 to 1974, always remaining faithful to Gaudí’s original vision. In his architectural work, he applied Gaudí’s concepts and forms, such as parabolic arches and exposed flat-brick vaults, while maintaining his own distinctive style of simplicity and restraint.
In 1929, Puig Boada published the first study of the Sagrada Família. That same year, he took charge of the construction of the Chapel of the Blessed Sacrament at the Church of Sant Pere de Gelida. Work was interrupted during the Spanish Civil War and was not completed until 1947. Particularly noteworthy is its star-shaped dome, distinctly Gaudían in character, formed by parabolic arches outlining an eight-pointed star, at the centre of which is a skylight with polychrome stained glass.
The painting on the front wall of the presbytery is the work of artist and architect Enric Llimona i Raymat (Barcelona, 1919–1999), who maintained close ties with Gelida for more than sixty years. He was the son of painter Joan Llimona i Bruguera (Barcelona, 1860 – 23 February 1926), who also had strong connections with Gelida, where he maintained a second residence. Joan Llimona was a member of the Sagrada Família Construction Board and, in 1915, welcomed Apostolic Nuncio Ragonesi during his famous visit to the church, when he praised Gaudí.
Years later, another figure connected with Gaudí would become the designer of the Gelida funicular: engineer Santiago Rubió i Tudurí (Mahón, 1892 – Barcelona, 1980), also known for designing the Montserrat funicular and Barcelona’s first metro line. Santiago came from a family with roots in Reus and Menorca and close ties to Gaudí. For example, his uncle Joan Rubió i Bellver was a prominent assistant to Gaudí and the architect of Colònia Raïmat. His brother Nicolau (Mahón, 1891 – Barcelona, 1981), an architect and landscape designer, was responsible for the urban design of the Plaça de la Sagrada Família and Plaça de Gaudí, which flank the Barcelona basilica.
Eusebi Güell’s estates in the Garraf extended as far as Ordal. For this reason, in 1901, he and Rossend Parellada undertook a project to erect a new wayside cross at the summit of the mountain pass. The original had been destroyed during the Peninsular War. The project was entrusted to Gaudí, who designed a monumental wrought-iron cross resembling the wayside cross at Bellesguard. Unfortunately, the project was never carried out.
The 1,000 square kilometres of the Penedès and Garraf form a distinctive landscape of vineyards, cliffs and sea, with strong connections to Gaudí’s works. The architect frequently sourced stone from these areas for his buildings. The terms “Vilafranca stone” and “Calafell stone” were often used to refer to limestone extracted from various quarries in the Penedès, including those at Olèrdola, Calafell and Masllorenç. The quarries closest to the capital of Alt Penedès are those in Olèrdola, particularly La Serreta, Cal Bertranet and Mas Rabassa. From an early age, Gaudí had developed a fascination with stone, meticulously studying its different properties and combining them in his structural designs.
Fèlix Cusiné i Dolcet (Els Monjos, 1845 – Vilafranca del Penedès, 1917) was a stonemason who, in the late 19th and early 20th centuries, operated two quarries in Masllorenç (Baix Penedès) and La Serreta (Vilafranca), supplying stone blocks to Gaudí. He himself worked for the architect for two years as a master builder at the Sagrada Família. His son, Josep Cusiné i Esclasans, also worked for the celebrated architect.
The stone from the Garraf initially came from the quarry operated by Eusebi Güell on La Falconera hill. It was used to construct Palau Güell, the Güell Winery and Casa Milà, as well as in the masonry foundations and infill of the exterior walls of the Sagrada Família. Güell won a gold medal at the 1888 Universal Exposition for his marble and stone from the Garraf. Casa Milà also incorporated stone from Vilafranca, as did the Sagrada Família, where it was used in interior wall surfaces such as those of the Chapel of the Rosary.
A famous century-old photograph recalls the connection between Gaudí’s Casa Milà and the vineyards of the Penedès. It shows an advertising cart drawn by oxen in front of the building, in the heart of Barcelona’s Passeig de Gràcia. The enormous sign on the cart reads: “Champan Canónigos de J. Lorca. Elaborado con escogidas uvas de San Sadurní de Noya. Representante en Barcelona Cristobal Poch” (“Canónigos Champagne by J. Lorca. Made from selected grapes from Sant Sadurní d’Anoia. Barcelona representative: Cristobal Poch”). José Lorca was a wine merchant from Murcia who marketed cava, muscat wines and vermouth made from grapes grown in the Penedès.
References to winemaking can also be found on the chimneys of Casa Milà, some of which are decorated with trencadís mosaics made from cava bottles originating from the vineyards of Sant Sadurní. This was another ingenious way of recycling materials and transforming them into a new form of art. Gaudí shared with Santiago Rusiñol i Prats (Barcelona, 1861 – Aranjuez, 1931) an interest in reviving the tradition of Catalan ironworking, which had achieved widespread renown throughout Europe during the Middle Ages and was later introduced to the Americas by missionaries.
Gaudí also maintained a relationship with another distinguished figure from Vilafranca, Lambert Escaler i Milà (Vilafranca del Penedès, 1874 – Barcelona, 1957), a prominent playwright, decorator and sculptor who popularised the Pre-Raphaelite Maleïnes figures. The architect designed the Sala Mercè, an avant-garde cultural and cinematic venue located on Barcelona’s La Rambla, where Escaler worked as an artist and set decorator on various productions. As a comedy playwright, he enjoyed considerable fame and, because he lived in Barcelona’s Gràcia neighbourhood, became known as the “Santiago Rusiñol of Gràcia”.