5.1

La Bodega Güell

Foto 1: Plano de la finca «Quadra de Garraf», heredada por los hijos de Eusebi Güell (Joan Antoni y Santiago). Realizado en 1921 por el arquitecto Josep Canaleta i Cuadras, discípulo de Gaudí. Archivo Histórico de Protocolos de Barcelona.

Notícia: El 2 de mayo de 1900, el prohombre vilafranqués Josep Cañas i Mañé encabezó una excursión de conciudadanos a la Bodega Güell del Garraf y publicó un artículo en «La Veu de Catalunya» elogiando su producción vinícola.

La huella más evidente de la conexión de Gaudí con la enología es una de sus obras menos conocidas: la Bodega Güell, en el Garraf. Se encuentra en un lugar incomparable. El entorno natural es espectacular por el azul intenso del Mediterráneo y por sus peculiares montañas, que esconden algunas de las aguas más puras del Mare Nostrum, motivo por el cual todavía podemos observar en ellas todo tipo de cetáceos, como delfines y ballenas.

5.2

Castellano

Etiqueta de botella de vino «Bodegas de D. Eusebio Güell · Garraf». Proyecto de Gaudí y dibujo de Francesc Berenguer i Mestres.

Junto a un antiguo edificio y una torre de vigilancia, Gaudí construyó esta bodega, dejando constancia de su genialidad tanto en la estructura, que aprovecha la ladera de la montaña, como en cada detalle decorativo. Le Corbusier quedó impresionado la primera vez que la vio casualmente y reconoció al instante la autoría de Gaudí. Durante muchas décadas, el desprecio hacia Gaudí en nuestro país llevó a cuestionar su autoría, hasta que destacados investigadores, como los arquitectos Tokutoshi Torii y Jan Molema, la confirmaron de manera concluyente. La multitud de arcos catenarios y parabólicos de todo tipo solo podía ser obra del genial arquitecto; incluso encontramos la superposición de un arco parabólico sobre uno catenario en la puerta principal de acceso al recinto interior y una arcada hiperbólica en el porche-mirador de la última planta. Las columnas inclinadas de este pórtico superior son de la misma época que las del cupulín del claustro del Rosario de la Sagrada Familia.

Eusebi Güell había adquirido en 1872 una inmensa finca que abarcaba gran parte del macizo del Garraf, desde Castelldefels hasta Sitges, donde todavía hoy encontramos viñedos centenarios dentro de la Denominación de Origen Protegida Penedès. La singularidad y magnitud de este lugar motivaron que el secretario de Güell, el erudito escritor Ramon Picó i Campanar, dedicara al futuro conde la ópera «Garraf». A una representación parcial de esta, celebrada en el Palacio Güell en 1894, asistieron el nuncio y destacadas personalidades y autoridades de Barcelona, entre ellas Gaudí.

Se tiene constancia de la presencia de Gaudí en el Garraf, al menos, desde 1882 hasta 1901, dedicado principalmente a la bodega y a su función: la producción y crianza del vino. Para su construcción utilizó la piedra caliza del propio macizo, de modo que el conjunto quedó plenamente integrado en el entorno, como era habitual en sus obras.

Además de aceite y otros cultivos, el conde de Güell produjo en el Garraf una variedad de productos vinícolas comercializados bajo la marca «Bodegas del Conde de Güell», que llegaron a todo el mundo a bordo de la gran flota de la compañía naviera de su cuñado y también mecenas de Gaudí, el marqués de Comillas: la Compañía Trasatlántica Española.

La fama de la costa de Sitges y Vilanova aumentó con la llegada del ferrocarril, impulsada por Güell, y quedó reflejada en las primeras guías turísticas. Josep Maria Folch i Torres (Barcelona, 1880–1950) publicaba anualmente la «Select-Guide», en la que destacaba estos lugares, productos como la malvasía y las construcciones catalanas de Gaudí como atractivos para el público.

Su hermano Joaquim (Barcelona, 1886 – Badalona, 1963), asesor de las francesas «Guides bleus», se construyó una casa en Sitges y fue nombrado hijo adoptivo de la localidad por convertir el Cau Ferrat de Rusiñol en museo público y conservar la colección del Palacio Maricel. También expresó su admiración por Gaudí en numerosos artículos. Sus hermanos Manuel (Barcelona, 1876–1928) y Lluís (Barcelona, 1878–1946) mantuvieron viva la llama gaudiniana: el primero escribió la letra de «Montserrat», la primera de las visiones musicales de la Sala Mercè de Gaudí, y el segundo publicó un emotivo panegírico con motivo de la muerte del arquitecto en 1926.

Gaudí consiguió mantenerse al corriente de todos los avances científicos y tecnológicos internacionales gracias a su amistad con Eusebi Güell y Antonio López, auténticos ejemplos de hombres hechos a sí mismos (self-made men), quienes también le proporcionaban toda clase de materiales procedentes de los cinco continentes para sus experimentaciones.

El vidrio se convirtió en un material fundamental para Gaudí: su utilización en el trencadís, la vitrificación de la cerámica y las vidrieras que iluminaban sus obras. Así, comenzó estudiando los procesos naturales de cristalización y vitrificación, hasta llegar a dominar plenamente las técnicas del vidriado, el fusing y la tricromía. El arquitecto vivió en una época de desarrollo de la fructífera industria del vidrio que, como en el Penedès, se había visto favorecida por la actividad vinícola. Sin embargo, también seguía disfrutando de la actividad artesanal que existe detrás de la creación funcional y ergonómica de una botella, un porrón o una simple garrafa.

La vitrificación de la cerámica le proporcionaba un acabado más pulido y una mayor protección frente a la humedad. El fusing le permitía obtener piezas únicas con diferentes texturas, colores, relieves y formas que, además, aumentaban la resistencia del vidrio a los cambios de temperatura y mejoraban sus propiedades mecánicas. Todas estas características convertían el vidrio en un material idóneo para su trencadís en los exteriores de los edificios. Encontramos botellas de vidrio recicladas en el Park Güell y en la Casa Milà. Para los remates de las torres de la Sagrada Familia, el arquitecto hizo traer piezas de Murano.

5.3

Fotografía de las fachadas de la Casa Milà de Gaudí en Barcelona, con un carruaje publicitario de vinos en 1911.

Fotografía de Josep Maria Martino i Arroyo con estudiantes universitarios visitando el taller de Gaudí en la Colonia Güell en 1913.

En su estudio de la Colonia Güell, el arquitecto analizaba vegetales y minerales para encontrar los colores que permitieran integrar perfectamente las vidrieras y los revestimientos cerámicos en sus edificios. Las pruebas de iluminación y resistencia lo llevaron a perfeccionar en las vidrieras la técnica de la tricromía, concebida por Louis Comfort Tiffany, realizando ensayos en la Colonia Güell, Mallorca y Montserrat como muestra de lo que pretendía llevar a cabo a gran escala en la Sagrada Familia. También experimentó con la cerámica en la fábrica Pujol i Bausis, especialmente en el proceso de vidriado y en los pigmentos para obtener colores, entre ellos algunos nuevos que desarrolló: el Verde Gaudí y el Azul Barcelona.

Gaudí sería el primer arquitecto en utilizar la fotografía en todos sus procesos creativos. En este sentido, conocemos bien dos de sus estudios fotográficos, realizados a semejanza del primer taller cinematográfico de Thomas A. Edison: el de la Sagrada Familia y el de la Colonia Güell. De este último se presentan fotografías estereoscópicas únicas realizadas por Josep Maria Martino i Arroyo (Barcelona, 1891–1957) cuando era estudiante universitario. En 1916, recién terminada la carrera, fue nombrado arquitecto municipal de Sitges, donde se encuentra gran parte de su prolífica obra; sus chalets gozaron de una gran acogida entre la burguesía de la época.