Foto: Publicidad de los años 40.
Durante el último tercio del siglo XIX surgieron en el Penedès las empresas vinícolas familiares que llegarían a destacar gracias, en gran medida, a ser pioneras en la superación de la plaga de la filoxera mediante la replantación con injertos de variedades de vid europeas sobre portainjertos americanos inmunes al insecto. Esto permitió retomar la labor de pioneros como Miquel Esquirol i Soler (Vilanova i la Geltrú, 1841 – Barcelona, 1890), todo un referente en la elaboración de vinos espumosos en Cataluña, que publicó sus avances en la histórica publicación «L’Art del Pagès», una popular revista agrícola catalana independiente fundada en 1877 por Francesc Xavier Tobella i d’Argila.
La ciudad que aglutinaría todo este proceso sería Sant Sadurní d’Anoia, precursora en la elaboración de vinos espumosos desde 1872 y que superó tenazmente la plaga de la filoxera. Se convertiría en la capital indiscutible del cava, puesto que sus bodegas producen aproximadamente el 90 % de todo el cava del Estado.
Las grandes marcas como Codorníu, Torres, Freixenet, Jaume Serra o Hill, entre otras, además de mantener la elaboración tradicional y un cuidadoso respeto por la naturaleza, darían el siguiente paso innovador con la publicidad. Los artistas más importantes del Modernismo dejarían su huella en este ámbito, especialmente en el mundo del cava.
Una de las imágenes más icónicas es la del casi centenario «niño Freixenet», encargada por Pere Ferrer i Bosch, fundador de la empresa junto con su esposa Dolors Sala, a un dibujante alemán para un cartel publicitario de la Exposición Internacional de 1929 en Barcelona. El dibujo original fue retocado tomando como modelo a un niño de Sant Sadurní. Más recientemente, este anuncio fue actualizado por el dibujante Joan Bricollé i Sànchez (Sant Sadurní d’Anoia, 1960).
El arquitecto Josep Ros i Ros (Martorell, 1885–1951), autor de las Cavas Freixenet en Sant Sadurní d’Anoia, colaboró en el proyecto de la iglesia parroquial de Santa Maria de Martorell junto con Francesc Folguera i Grassi (Barcelona, 1891–1960), ayudante de Gaudí en la Sagrada Familia y autor también de la rectoría y de la Casa Formosa. Folguera fue asimismo el primer biógrafo de Gaudí, junto con Josep Francesc Ràfols.
Caves Hill, del grupo Ferrer Wines, ha homenajeado a Gaudí con una línea de cava denominada «Panot Gaudí». El arquitecto diseñó estas baldosas en 1904 para la Casa Batlló, pero los retrasos en su producción hicieron que finalmente se utilizaran en las dependencias de servicio y las cocinas de la Casa Milà (1906) y, posteriormente, en el Passeig de Gràcia (1971), donde el modelo original fue sustituido en 1997 por el actual, más pequeño y de tonalidad grisácea.
El panot Gaudí está considerado una obra cumbre del diseño industrial por la revolución que supuso en su época su forma hexagonal y, principalmente, por resolver con una sola pieza un procedimiento hasta entonces complejo que requería una gran variedad de elementos. Por este motivo, se exhibe como tal en el MoMA de Nueva York.
A estas singularidades se sumaba otra innovación que Gaudí consiguió mediante su monocromatismo y relieve, ya que, al recibir la luz, las baldosas generan numerosos reflejos y sombras que aportan un fantástico colorido y dinamismo, acercando al paseante a las profundidades del mar.
Cada baldosa está decorada con un tercio de cada uno de los componentes marinos del panot: un tercio de estrellas de mar (ofiuras), un tercio de caracoles fósiles (amonites) y un tercio de algas flotantes (sargazos). Así, se necesitan siete baldosas juntas para poder contemplar en su totalidad estos tres elementos que conforman el conjunto.
Todo ello constituye una clara muestra de la influencia de la naturaleza en Gaudí: «esta naturaleza que siempre es mi maestra». La forma hexagonal es también una evocación de la naturaleza que, además, Gaudí utilizaría simbólicamente, como en el caso de los caparazones de las tortugas (fortaleza de la arquitectura) y las celdas de los panales de abejas (trabajo en equipo).
Se trata, por tanto, de la obra más famosa de Gaudí después de sus edificios.
ENG
Photo: Advertisement from the 1940s.
During the last third of the 19th century, family-owned wine companies emerged in the Penedès region and would go on to achieve prominence, largely thanks to their pioneering role in overcoming the phylloxera epidemic by replanting European grape varieties grafted onto American rootstocks resistant to the insect.
This made it possible to resume the work of pioneers such as Miquel Esquirol i Soler (Vilanova i la Geltrú, 1841 – Barcelona, 1890), a leading figure in sparkling wine production in Catalonia, who published his advances in the historic publication L’Art del Pagès, a popular independent Catalan agricultural magazine founded in 1877 by Francesc Xavier Tobella i d’Argila.
The town at the centre of this entire process was Sant Sadurní d’Anoia, a pioneer in sparkling wine production since 1872, which persevered in overcoming the phylloxera epidemic. It would become the undisputed capital of cava, as its wineries produce approximately 90% of all cava made in Spain.
Major brands such as Codorníu, Torres, Freixenet, Jaume Serra and Hill, among others, not only maintained traditional production methods and a careful respect for nature but also took the next innovative step through advertising. The most important artists of the Modernist movement would leave their mark on this field, particularly in the world of cava.
One of the most iconic images is the almost century-old “Freixenet Boy”, commissioned by Pere Ferrer i Bosch, who founded the company together with his wife Dolors Sala, from a German illustrator for an advertising poster at the 1929 Barcelona International Exposition. The original drawing was subsequently modified using a boy from Sant Sadurní as its model. More recently, the advertisement was updated by illustrator Joan Bricollé i Sànchez (Sant Sadurní d’Anoia, 1960).
Architect Josep Ros i Ros (Martorell, 1885–1951), designer of the Freixenet Winery in Sant Sadurní d’Anoia, collaborated on the project for the parish church of Santa Maria de Martorell with Francesc Folguera i Grassi (Barcelona, 1891–1960), an assistant to Gaudí at the Sagrada Família who also designed the rectory and Casa Formosa. Folguera was also Gaudí’s first biographer, together with Josep Francesc Ràfols.
Caves Hill, part of the Ferrer Wines group, has paid tribute to Gaudí with a range of cava named “Panot Gaudí”. The architect designed these paving tiles in 1904 for Casa Batlló, but production delays meant that they were eventually used in the service areas and kitchens of Casa Milà (1906) and, later, on Passeig de Gràcia (1971), where the original design was replaced in 1997 by the current version, which is smaller and greyish in colour.
The panot Gaudí paving tile is considered a masterpiece of industrial design because of the revolution brought about by its hexagonal shape and, above all, its ability to solve with a single piece what had previously been a complex process requiring a wide variety of different elements. For this reason, it is exhibited at the Museum of Modern Art (MoMA) in New York.
These distinctive features were complemented by another innovation achieved through Gaudí’s use of monochromatic colour and relief. When illuminated, the tiles produce numerous reflections and shadows, creating a remarkable interplay of colour and movement that evokes the depths of the sea for those walking above them.
Each tile is decorated with one-third of each of the marine elements featured in the design: one-third of a brittle star, one-third of a fossilised marine mollusc (ammonite) and one-third of floating seaweed (sargassum). Thus, seven tiles must be placed together to reveal the three complete elements that make up the composition.
All this clearly demonstrates the influence of nature on Gaudí, who referred to it as “this nature that is always my teacher”. The hexagonal shape also evokes nature and was used symbolically by Gaudí, as in the case of tortoise shells (representing architectural strength) and the hexagonal cells of honeycombs (symbolising teamwork).
It is therefore Gaudí’s most famous creation after his buildings.