Foto 1. Retrato de Manuel Milà i Fontanals, obra de Claudio Castelucho y publicado en «L’escut de Catalunya» en 1879.

Foto 2. Biblioteca de la Escuela Provincial de Arquitectura de Barcelona en el edificio central de la Universidad de Barcelona, hacia 1880.

Foto 3. Estación ferroviaria del Morrot en Barcelona, hacia 1870. Fotografía de Antoni Esplugas.

Foto 4: Los días 1 y 2 de febrero de 1881, Gaudí publicó un artículo en «La Renaixensa» sobre la primera Exposición de Artes Decorativas, celebrada en el Instituto del Fomento del Trabajo Nacional.

Gaudí y personalidades eminentes del Penedès

Cuando Gaudí llegó a Barcelona para cursar sus estudios de arquitectura, acudía preferentemente a dos lugares: las bibliotecas de la Universidad de Barcelona y del Ateneu Barcelonès. En ambos espacios pudo beneficiarse de la sabiduría de los grandes protagonistas de la cultura de la época. Uno de ellos fue su profesor de filosofía, el catedrático Francesc Xavier Llorens i Barba (Vilafranca del Penedès, 1820 – Barcelona, 1872), quien le ayudó a profundizar en dos aspectos que ya había ido asimilando desde la infancia: el sentido común y la observación.

En el Ateneu, el joven estudiante no pudo evitar intervenir y argumentar en las interesantes tertulias que allí se celebraban, con la participación de eruditos consagrados. Allí se relacionó con otros catedráticos, como Manuel Milà i Fontanals (Vilafranca del Penedès, 1818–1884) y el barcelonés Joaquim Rubió i Ors, así como con compañeros de estudios como el santanderino Marcelino Menéndez Pelayo.

El contacto con los dos primeros animó a Gaudí a involucrarse plenamente en la Renaixença, hasta el punto de que el único artículo escrito por el arquitecto está en catalán y fue publicado en el periódico La Renaixensa en 1881. Este movimiento cultural también llegó a influir en Menéndez Pelayo, quien sería uno de los pocos intelectuales españoles que mostró respeto y cercanía hacia la lengua catalana.

El círculo de los grandes maestros vilafranqueses que influyeron en Gaudí se completa con el menos conocido de ellos: Pau Milà i Fontanals (Vilafranca del Penedès, 1810 – Barcelona, 1883), padre de la pintura romántica catalana y catedrático de Teoría del Arte y Estética en la Escuela de Bellas Artes de Barcelona.

En sus clases y conferencias, el joven Gaudí se formó en cuestiones de estética y encontró en él un ejemplo de cómo podía alejarse del academicismo imperante en la época y seguir su instinto vital de libertad creativa. Las ideas de Gaudí sobre la estética arquitectónica no pueden entenderse sin su aportación.

También fue un prohombre del Penedès. En su finca familiar fue pionero en los trabajos de mejora del cultivo de la vid. Fundador del Centre Agrícola del Penedès y del Museo de Vilafranca, promovió la difusión del patrimonio de la Fiesta Mayor de la localidad y contribuyó a la conservación de la capilla de Sant Joan.

Fue socio fundador y presidente del Ateneu Català (actual Ateneu Barcelonès) y miembro destacado de la Comisión de Monumentos Históricos y Artísticos de la provincia de Barcelona. A él pertenecía el conocido retablo gótico de la Virgen que actualmente se conserva en el VINSEUM.

Los hermanos Milà i Fontanals y Francesc Xavier Llorens i Barba sentaron las bases conceptuales de la Renaixença catalana, que se desarrollaría en el arte, la literatura, la filosofía, el derecho, la antropología, la política y la arquitectura, de la cual Gaudí sería uno de sus más ilustres exponentes.