La primera prueba piloto en Cataluña que utiliza burros para controlar la caña común (Arundo donax) ha finalizado con resultados muy positivos. El proyecto, liderado por el GEPEC-EdC y seleccionado en la 7.ª edición de la convocatoria Impuls pel Territori, demuestra que el pastoreo dirigido puede ser una alternativa sostenible y efectiva a los métodos tradicionales de control de esta especie invasora.
Cada año, las administraciones destinan importantes recursos a combatir la caña común, una de las plantas invasoras más problemáticas de los ecosistemas fluviales mediterráneos. Su gran capacidad de rebrote hace que los métodos mecánicos a menudo sean poco efectivos a largo plazo.
Durante los últimos meses, un rebaño de burros ha pastado en tres parcelas experimentales de la Riera de la Bisbal con el objetivo de analizar cómo factores como la densidad de caña o el tipo de terreno influyen en el comportamiento de los animales y en su capacidad para controlar la vegetación.
Antes de iniciar el experimento se elaboró un inventario detallado de la vegetación existente para conocer las especies presentes e identificar cuáles consumían los burros. Los primeros resultados indican que los animales contribuyen a mantener bajo control la caña común alimentándose de sus partes más tiernas y, en algunos casos, removiendo parcialmente los rizomas superficiales, hecho que debilita su crecimiento.
Este comportamiento genera pequeños claros que favorecen la recuperación del bosque de ribera y la presencia de especies autóctonas como el saúco, la zarza o la vinca, contribuyendo así a incrementar la biodiversidad y a frenar la expansión de la planta invasora.
El proyecto también ha incorporado dispositivos GPS en algunos de los burros para estudiar sus movimientos y los patrones de pastoreo, así como un seguimiento veterinario continuado que ha confirmado el buen estado de salud de los animales durante toda la prueba piloto.
Los datos obtenidos permitirán plantear una segunda fase con un enfoque más científico y la participación de universidades y centros de investigación para profundizar en aspectos como la recuperación de la biodiversidad, la calidad del suelo, la infiltración del agua, la velocidad de rebrote de la caña o la respuesta de la vegetación a largo plazo. El objetivo es valorar si este modelo se puede aplicar en otros ríos y rieras afectados por esta especie invasora.
Además de los resultados ambientales y científicos, la iniciativa también ha tenido una importante dimensión divulgativa. Durante estos meses ha contribuido a sensibilizar a la ciudadanía sobre el impacto de la caña común en los ecosistemas fluviales, y cerca de un centenar de alumnos del municipio han podido conocer de primera mano esta experiencia de restauración ecológica basada en soluciones naturales.
Este es uno de los proyectos seleccionados en la 7.ª edición de Impuls pel Territori, nuestra convocatoria destinada a impulsar iniciativas que generan un impacto positivo en el Penedès en los ámbitos social, ambiental, cultural y económico. Con este apoyo continuamos apostando por proyectos innovadores que contribuyen a la conservación del territorio y a la búsqueda de soluciones sostenibles a los retos ambientales.