El proyecto, seleccionado en la 7.ª Convocatoria de Impulso por el Territorio, tiene como objetivo preservar y revalorizar los conocimientos vinculados a la biodiversidad cultivada local y contribuir a la recuperación de variedades agrícolas tradicionales y plantas silvestres comestibles como herramienta para avanzar hacia un modelo agroalimentario más sostenible.
Los resultados de esta primera fase se han dado a conocer en dos sesiones abiertas celebradas en L’Arboç y en Cunit, donde se ha compartido el trabajo desarrollado durante los últimos meses y el potencial que representa este patrimonio agrícola para el futuro del territorio.
Las especies y variedades tradicionales, junto con los conocimientos sobre su cultivo, recolección y consumo, constituyen un patrimonio de gran valor. Su recuperación puede favorecer el desarrollo de proyectos de emprendimiento agrícola vinculados a la economía social y solidaria, reforzar la resiliencia de los agroecosistemas y contribuir a la lucha contra el cambio climático.
La prospección etnobotánica se desarrolla en cuatro etapas: la identificación de informantes, las entrevistas y su transcripción, la recogida y georreferenciación del material genético y, finalmente, la conservación y multiplicación de las variedades recuperadas.
En esta primera fase se ha entrevistado a 66 personas, de las cuales 30 se han identificado como informantes clave para conservar semillas de variedades agrícolas locales o un amplio conocimiento sobre estas. Gracias a este trabajo se han incorporado 54 nuevas entradas de semillas y se han recogido 834 citas correspondientes a cerca de 200 variedades diferentes de hortalizas, frutales, plantas silvestres y especies ornamentales.
La próxima temporada comenzará la segunda fase del proyecto, centrada en la multiplicación de algunas de las variedades recuperadas para renovar la semilla con la colaboración de personas voluntarias del Penedès. Esta etapa permitirá seguir preservando un patrimonio agrícola y cultural que, durante generaciones, ha formado parte del paisaje y de la identidad del territorio.
Entre las variedades recuperadas hay diferentes tipos de calabazas, guisantes, judías, sandías, tomates de colgar, habas, lechugas, coles, melones, pimientos, tomates, espinacas, garbanzos, berenjenas y otras variedades locales que, en muchos casos, se conservaban únicamente gracias a la transmisión familiar y al esfuerzo de personas que han mantenido las semillas a lo largo de los años.
Este es uno de los proyectos seleccionados en la 7.ª edición de Impulso por el Territorio, nuestra convocatoria destinada a impulsar iniciativas con impacto positivo en el Penedès. Proyectos como este contribuyen a preservar el patrimonio natural y cultural, recuperar conocimientos tradicionales y generar nuevas oportunidades para avanzar hacia un territorio más resiliente y sostenible.